El panorama musical actual atraviesa una etapa de renovación constante, donde las historias de superación personal en el ámbito local se entrelazan con grandes retornos en la escena internacional. En Buenos Aires, el fenómeno tiene nombre propio: Flor Álvarez. Esta joven artista de 20 años, oriunda del conurbano bonaerense, pasó de cantar a la gorra en los vagones del subte a convertirse en una verdadera sensación viral con más de 2.1 millones de seguidores en TikTok. Su carisma y esa voz particular que la caracteriza la llevaron a colaborar con figuras de la talla de Rusherking y Fer Vázquez de Rombai, confirmando que lo suyo va mucho más allá de un éxito pasajero en redes.
El salto del under a las grandes ligas
Según relata la propia artista en su perfil, su infancia no fue nada sencilla, pero la música funcionó como un motor de superación diaria. Se define como versátil y auténtica, cualidades que quedan patentes en su capacidad para conmover a su audiencia, ya sea haciéndolos bailar o emocionar con sus interpretaciones. Recientemente, se lanzó una colaboración que la tiene como protagonista junto al cantante santiagueño Rusherking. El tema es una cumbia romántica con un ritmo pegadizo que aborda la nostalgia de los viejos amores, esa sensación agridulce que aparece cuando una relación no se da en el momento justo, aunque el tiempo siempre deja la puerta abierta a segundas oportunidades.
El videoclip, que acompaña el lanzamiento, apuesta por una estética retro tipo VHS y fue rodado en las calles porteñas. En las imágenes se los ve a ambos interactuando con la gente, sacándose fotos y compartiendo la música con el público de manera espontánea, manteniendo esa esencia callejera que vio nacer artísticamente a Flor. El respaldo de sus colegas es evidente; hace poco, La Joaqui le dedicó unas palabras muy sentidas en sus redes sociales. La referente del RKT contó que conoció a Flor en un hogar de adolescentes donde merendaban juntas y destacó que siempre supo que “la iba a romper toda” por su inmenso talento, asegurando que se merece todo el éxito que está cosechando.
La controvertida vuelta de Nevermore
Mientras la escena urbana argentina celebra sus nuevas voces, el metal internacional vive una sacudida importante tras más de un año de especulaciones. Finalmente se confirmó la alineación completa para el regreso de Nevermore, impulsado por el baterista Van Williams y el guitarrista Jeff Loomis. Lejos de buscar nombres consagrados que aseguren marketing fácil, la banda decidió apostar por un trío de músicos extremadamente talentosos pero prácticamente desconocidos para el gran público: Jack Cattoi en la guitarra, Semir Özerkan en el bajo y Berzan Önen como vocalista.
Para presentar esta nueva etapa, el grupo lanzó un documental producido y dirigido por Ola Englund, donde ya se puede ver a la formación en acción. Quienes tenían dudas sobre cómo sonaría la banda sin el fallecido Warrel Dane pueden llevarse una sorpresa, ya que en el registro audiovisual interpretan clásicos como “The River Dragon Has Come”, “Engines of Hate” y “The Heart Collector” con una potencia arrolladora. Según Loomis, apenas vio el video de la audición de Önen supo que era el indicado para ocupar el difícil rol de frontman.
Polémicas y futuro discográfico
Por supuesto, un regreso de este calibre no está exento de tensiones. Es natural que exista resistencia por parte de antiguos miembros, y el caso más sonoro es el del ex bajista Jim Sheppard, quien no dudó en calificar este intento de revivir a la banda como algo “completamente irrespetuoso”. Sin embargo, Van Williams sostiene que el timing para el anuncio se sintió natural y que los nuevos integrantes aportaron justo la chispa que el proyecto necesitaba para reactivarse. De hecho, la maquinaria ya está en marcha: la banda firmó contrato con el sello Reigning Phoenix Music para la salida de su nuevo material. Gerardo Martínez, cofundador de la discográfica, se mostró entusiasmado de que esta nueva iteración de Nevermore se sume a sus filas, dejando en claro que, pese a las críticas, la banda avanza firme hacia la producción de nuevas canciones.