Cuenta la leyenda, que los primeros en acuñar el término comodín “indie” fueron ingleses, y que todo comenzó con un cassette. En 1986, la NME sacó un compilado de bandas que editaban con sellos independientes y ya adherían a la consigna do-it-yourself (nueva herida narcisista al hipster 2.0), llamado C86. Entonces, se empezó a asociar toda una escena musical –a base de melodías power pop, mucho riff, reminiscencias a los ’60, etc., etc.– a ese nombre. Pero al tiempo se volvió peyorativo y pasó a designar –a grandes rasgos– lo amateur de los músicos sumado a su estética aniñada. Nada más lejos que intentar dar cuenta de todo un movimiento que bien merecería una nota aparte, lo traemos a colación porque, mal que les pese a los Veronica Falls, por ahora se van a tener que bancar las fáciles referencias al famoso cassette.













