
Es evidente: mal que nos pese, los tiempos cambiaron y Damon Albarn cambió con ellos. Los que cómodamente nos instalamos donde más nos conviene somos nosotros, los siempre insatisfechos y eternos adolescentes fans, que seguimos escuchando a Blur en las reuniones caseras y no entendemos que nuestro frontman preferido nos cambie por un par de tambores africanos o un dibujo animado. Es problema nuestro; estar de este lado es muy fácil, ¿no? Él, por su parte, y en más de veinte años de carrera, se hizo adulto y se transformó casi por completo; por eso hablar de Damon Albarn es hacerlo, básicamente, de dos personas y dos décadas. Probablemente su gran punto de inflexión haya sido reconocer que “Gran Bretaña no es más que eso: una pequeña isla en el hemisferio norte”. Que lo diga quien fuera, durante años, un ícono del britpop resulta más que elocuente.














