(Chile) – Cómo se nos viene encima la guitarra de palo. ¿Qué ha pasado? Una fiebre de bucolismo se toma la metrópoli. Hay tanto bardo suelto por allí, fascinando por los cantos acústicos de tal o cual referente. Porque a veces los vemos en la nostalgia abrumadora de la trova, a veces recordando lo bueno que es Bob Dylan y lo malo –casi siempre- que son sus copias. Y por último tomando a Violeta Parra para interpretarla con no mucha luz. En fin, que a veces cansa esto de los obsesos acústicos, porque se notan las costuras, la falta de talento y guía, de canciones y arreglos que posean algunas sustancia y estatura. Como esa hoja de calco que filtra los márgenes del original, pero permean también imperfecciones y borrones. Y es por esto que vale la pena ver a Cadenasso. Hay algo más, porque su propuesta como solista tiene una ambición y una expresión cristalinas. Vigorizante, en suma.














