El músico reapareció sobre un escenario improvisado al lado de la Basílica de Luján. Tocó siete canciones y se lo notó extremadamente sedado, como consecuencia del tratamiento de rehabilitación al que lo están sometiendo. Lo acompañaron Fabián Von Quintiero en teclados, Kiushe Hayashida en guitarra y Carlos González en bajo.

Crónica del pequeño show:
18:00- Setecientas personas se encuentran congregadas frente a la Basílica de Luján esperando con ansias la aparición de Charly García.
18:05- Empieza a sonar la intro de Demoliendo hoteles, Charly baja de una combi escoltado por Palito Ortega y sus asistentes. Lo llevan en andas hasta el escenario, saluda, le ponen los auriculares y empieza a cantar. El sonido no es bueno y él, pese a que está visiblemente sedado, canta mientras ejecuta tibiamente la base en el teclado.
18:09- Sin pausa en el intermedio, empieza a sonar el arpegio de Promesas sobre el bidet. Charly llega con más facilidad a las notas ya que no tiene que esforzar demasiado la voz. Extrañamente, le cede el solo de teclado al Zorrito Von Quintiero y él se limita únicamente a ejecutar la base.
Dato curioso: En el primer estribillo, justo en el momento que tiene que cantar “a veces estoy tan bien” se le cae el micrófono y esa parte vocal queda muda.
18:12- Un sampler de batería indica el comienzo de No me dejan salir. Suena mejor. Charly lentamente se va soltando un poco y se para durante el estribillo final. No se saca los auriculares en ningún momento.
18:16- A pedido de los organizadores, Charly le pide el público que no golpeen las vallas y que se corran para atrás. “Nosotros seguimos rockeando“, concluye.
18:17- El riff de Cerca de la revolución invade Luján y el público se mimetiza en un gran pogo. En el solo de guitarra Charly se para e interactua un poco con la gente. Está mucho más gordo que lo habitual, sus movimientos son lentos, un poco torpes y su cara denota una seriedad un tanto extraña en él.
18:21- Charly se para con el micrófono para cantar Influencia. Suena bien y se lo ve muy metido en la canción. Durante el estribillo se le dibuja una sonrisa en la cara. En cuanto al teclado, sigue usándolo únicamente para hacer las bases. Mientras canta “una parte de mi dice ¡stop!, fuiste muy lejos”, mueve la cabeza para los costados manifestando negación.
18:26- Charly se para en medio del escenario, ensaya un paso de baile, se acomoda en el teclado y se dispone a cantar No voy en tren. La sonrisa, nuevamente, es parte de su expresión. La banda suena mejor y él, a pesar de estar más suelto, sigue muy concentrado en la música.
18:29- Charly se pone de pie, le dedica el show a la ciudad de Luján y empieza a entonar las primeras estrofas del Himno Nacional Argentino. El público, fervoroso durante el estribillo, termina cantando casi a cappella el final de la canción.
18:33- Charly finalmente se saca los auriculares. Desorientado, se para y enfila para la parte derecha del escenario. Sus asistentes, desesperados, lo corren como si fuese un niño, lo agarran de los brazos y se lo llevan entre la multitud para meterlo nuevamente en la combi blanca que lo trajo. Suficiente por hoy para el genio.
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